Capítulo Cuarto – Promover el bien común

Capítulo Cuarto

Promover el bien común

 

 I. La actividad del hombre

 

1. Fundamento doctrinal

– El plan de Dios es:

que el hombre domine el mundo:

someta la tierra a sí mismo

y oriente a Dios:

la propia persona

y el universo entero 34 A

 – El Verbo de Dios nos revela:

que Dios es amor

y que el amor es la ley fundamental:

de la perfección humana

y de la transformación del mundo  28  A

 – Jesucristo obra por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre:

despertando el anhelo del siglo futuro

y alentando, purificando y robusteciendo los propósitos con los que la familia humana:

intenta hacer más llevadera su propia vida

y somete la tierra a éste fin.  38 A

 – El hombre, redimido por Cristo y hecho nueva creatura en el Espíritu, puede y debe amar las cosas creadas por Dios  37 B

– La Sagrada escritura enseña que el progreso:

altamente beneficioso para el hombre

encierra también una gran tentación, pues:

los individuos y las colectividades

subvertida la jerarquía de los valores

no miran más que a lo suyo, olvidando lo ajeno  37 A

 – Las victorias del hombre son signos de la grandeza de Dios  34 C

– Vivificados y reunidos en su Espíritu:

caminamos como peregrinos hacia la consumación de la historia humana

la cual coincide con su amoroso designio:

restaurar en Cristo

todo lo que hay en el cielo y en la tierra  45 B

 – El Señor nos dejó la Eucaristía:

prenda de esperanza

alimento para el camino

cena de comunión fraterna

degustación del banquete celestial  38 B

 – Dice el Señor:

vengo presto

y conmigo mi recompensa

para dar a cada uno según sus obras  45 C

 

2. Experiencia humana  46

– El hombre es un ser racional, social y activo

– El hombre siempre se ha esforzado, con su trabajo e ingenio, en perfeccionar su vida  33  A

– Gracias a la ciencia y la técnica el hombre amplía su dominio sobre la naturaleza  33 A

– La actividad de la sociedad se desarrolla en campos diferentes:

la cultura, es decir todo aquello con lo que el hombre:

afina y desarrolla sus cualidades espirituales y corporales somete el orbe terrestre con su conocimiento y trabajo

hace más humana la vida social

y expresa grandes experiencias espirituales.  53 B

Atiende así las diferentes formas de relacionamiento del hombre: con Dios, los demás, él mismo y la naturaleza.

la economía:

cuyo progreso en las técnicas de producción y en la organización del comercio y de los servicios han convertido a la misma economía en instrumento capaz de satisfacer mejor las nuevas necesidades acrecentadas de la familia humana.  63 B

Trata todo lo relacionado con la producción de bienes y servicios.

la política:

que se refiere a los derechos y deberes de todos en el ejercicio de la libertad política y en el logro del bien común, y en lo que toca a las  relaciones de los ciudadanos entre sí y con la autoridad pública.  73 A

Busca la armonización de las personas y sus actividades para lograr el bien de todos

 

 

 II. Orientaciones generales de la Iglesia

 

 1. El bien común

– Surgen entre los hombres muchas preguntas

Qué sentido y valor tiene su actividad?

Cuál debe ser el uso de todas las cosas?

A qué fin deben tender los esfuerzos de individuos y colectividades?   33 B

 – Ante los interrogantes del hombre sobre su actividad, la Iglesia quiere iluminar el camino  33 B

– La norma de la actividad humana es que, de acuerdo con los designios y voluntad divinos,

sea conforme al auténtico bien del género humano

y permita al hombre realizar su plena vocación  35 B

 

-Principio general  Todos los hombres debemos promover el bien común

 

-Se entiende por bien común:

el conjunto de condiciones de la vida social

que hacen posible, a las asociaciones y a cada uno de sus miembros

el logro más pleno y más fácil de la propia perfección  26 A

 – La interdependencia, cada vez más estrecha, y su progresiva universalización hacen que el bien común se universalice cada vez mas  26 A

– Que cada persona contribuya al bien común según la propia capacidad y la necesidad ajena  30 A

 

2. Promover el perfeccionamiento del hombre

– La actividad  humana procede del hombre y se ordena al hombre  35 A

– Es necesario que se facilite al hombre todo lo que éste necesita para llevar una vida verdaderamente humana  26 B

– El orden social debe someterse al bien de la persona y no al contrario  26 C

– Con su actividad, el hombre:

transforma las cosas y la sociedad

y se perfecciona a sí mismo:

aprende mucho

cultiva sus facultades

trasciende y se supera  35 A

 – El hombre vale más por lo que es, que por lo que tiene  35 A

– Asimismo:

valen más las acciones:

para lograr más justicia

mayor fraternidad

y planteamientos más humanos ante los problemas sociales

que los progresos técnicos, que solos, no llevan a la promoción humana  35 A

 

3. Promover una nueva humanidad

– Los individuos y los grupos deben:

cultivar y difundir las virtudes morales y sociales

para convertirse en hombres nuevos:

creadores de una nueva humanidad

ayudados por la divina gracia   30  B

 – El porvenir de la humanidad está en manos de quienes sepan dar a las generaciones  venideras:

razones para vivir

y razones para esperar  31 C

 – Para lograr una mayor responsabilidad respecto de sí mismos y de sus grupos hay  que:

procurar una cultura espiritual más amplia

particularmente en la educación de los jóvenes  31  A

 

4. Responsabilidades de los Cristianos

– El hombre recibió el mandato de gobernar el mundo en justicia y santidad:

sometiendo a sí toda la tierra

y orientando a Dios la propia persona y el universo entero  34  A

– Los hombres y mujeres con razón pueden pensar que, con su trabajo:

desarrollan la obra del Creador

sirven al bien de sus hermanos

y contribuyen a que se cumplan los designios de Dios en la historia  34 B

 – El progreso:

beneficioso para el hombre,

también encierra la tentación de  no mirar sino lo propio olvidando lo ajeno .

Así el mundo no es una auténtica fraternidad  37 A

 – Hay que purificar tal miseria con la cruz y la resurrección de Cristo  37 D

– Que los cristianos:

ciudadanos de la ciudad temporal y de la ciudad eterna cumplan sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico 43 A

 – A los laicos les competen  aunque no exclusivamente, las tareas y el dinamismo seculares 43B

-Los laicos:

que desempeñan parte activa en la vida de la Iglesia están obligados a cristianizar el mundo y su vocación se extiende a:

ser testigos de Cristo

en todo momento

en medio de la sociedad humana  43 D

 – Los laicos cumplen su propia función

con la sabiduría cristiana

y la observación de la doctrina del magisterio  43 B

 – De los sacerdotes los laicos esperan: orientación e impulso espiritual.  43 B
– Pero los pastores no siempre están en condiciones:

de darles solución concreta

en todas las cuestiones, aun graves  43 B

 – Los obispos junto con sus sacerdotes:

prediquen el mensaje de Cristo

de tal manera:

que toda la actividad temporal de los fieles

quede como inundada por la luz del evangelio  43 E

 

 

III.   La solidaridad

 

 – Es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común, es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos  S. R. S.  38

– La solidaridad es una virtud moral, no un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas  S. R. S. (SollicitudoReiSocialis)  S. R. S. 38

– Es también la entrega por el bien del prójimo, del que está dispuesto a “perderse”, en el sentido evangélico, por el otro, en lugar de explotarlo, y a “servirlo” en lugar de oprimirlo para el provecho propio. ( Mateo 10, 40-42; 20, 25 )  S. R. S.  38

– El principio de solidaridad implica que los hombres cultiven aún más la conciencia de la deuda que tienen con la sociedad en la cual están insertos. C. D. S. I.  (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia )  195

– La cumbre es la vida de Jesús de Nazaret solidario con la humanidad hasta la muerte de cruz  C. D. S. I   196

– A la luz de la fe, la solidaridad tiende a superarse a sí misma, al revestirse de gratuidad total, perdón y reconciliación.  C. D. S. I   196

 

IV.   Principio de subsidiaridad

 

 – Toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos.  C. D. S. I.  186

– Conforme a este principio:

todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda,

apoyo, promoción y desarrollo respecto de las menores  C. D. S. I.  186

y el estado debe abstenerse de restringir y suplantar:

la iniciativa, la libertad y la responsabilidad

de las células menores y esenciales de la sociedad  C. D. S. I.  186

 – Toda persona, familia y cuerpo intermedio tiene algo de original que ofrecer a la comunidad  C. D. S. I.  187

– Con el principio de subsidiaridad contrastan las formas de:

centralización

burocratización

asistencialismo

y presencia excesiva del estado y del aparato público  C. D. S. I.  187